


{"id":55276,"date":"2021-12-07T12:56:55","date_gmt":"2021-12-07T12:56:55","guid":{"rendered":"https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/?p=55276"},"modified":"2024-10-28T11:22:33","modified_gmt":"2024-10-28T11:22:33","slug":"sesgo-falacia-coste-hundido-emprendimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/sesgo-falacia-coste-hundido-emprendimiento\/","title":{"rendered":"Sesgo de la falacia del coste hundido en el emprendimiento"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"55276\" class=\"elementor elementor-55276\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-24d5c82 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"24d5c82\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2f07bc5\" data-id=\"2f07bc5\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-059e901 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"059e901\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-55278 aligncenter\" src=\"http:\/\/mentorday.es\/wikitips\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/savings-gcb9ce5a9d_1280-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/savings-gcb9ce5a9d_1280-300x200.jpg 300w, https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/savings-gcb9ce5a9d_1280-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/savings-gcb9ce5a9d_1280-768x512.jpg 768w, https:\/\/mentorday.es\/wikitips\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/savings-gcb9ce5a9d_1280.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 362px) 100vw, 362px\" \/><\/p><h1><strong>Sesgo de la falacia del coste hundido en el emprendimiento<\/strong><\/h1><p><span style=\"font-weight: 400;\">Seguramente uno de los sesgos que<strong> m\u00e1s compa\u00f1\u00edas ha llevado al fracaso,<\/strong> se trata del fen\u00f3meno que nos lleva a <strong>justificar el seguir invirtiendo y dedicando tiempo y recursos a algo s\u00f3lo por el hecho de que ya hemos invertido mucho en ello, sin contar si realmente tiene sentido o no.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">El coste hundido es un t\u00e9rmino que viene del mundo de la econom\u00eda, y supone el <strong>no saber comprender que esos costes de tiempo y dinero realmente ahora mismo valen cero,<\/strong> y que, <strong>no deber\u00edan ser parte de tus criterios a la hora de tomar ninguna decisi\u00f3n.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Este sesgo o error de comprensi\u00f3n es el que <strong>nos lleva a no pivotar a tiempo o buscar excusas s\u00f3lo por lo que ya hemos invertido en la decisi\u00f3n, en lugar de asumir que lo ya invertido vale cero, si no nos mueve en la direcci\u00f3n correcta.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Las falacias son<strong> sesgos cognitivos,<\/strong> a trav\u00e9s, de los que <strong>se desfigura veladamente la realidad, dando una apariencia de verosimilitud a lo que en su esencia es incierto o directamente falso.<\/strong> Casi todas las personas han incurrido en ellas alguna vez, y\/o han sido \u00abv\u00edctimas\u00bb de las de alguien, al menos en un momento de su vida.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">La mayor\u00eda de las falacias <strong>conducen a enga\u00f1o a terceras personas,<\/strong> pero tambi\u00e9n, <strong>las hay que \u00fanicamente distorsionan la verdad del que las pronuncia, hasta el punto de que cercenan su capacidad para tomar decisiones acertadas en una situaci\u00f3n problem\u00e1tica.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">En esta TIP abundaremos en la falacia del costo hundido o de <strong>concorde<\/strong> (en homenaje a un avi\u00f3n creado por el gobierno franc\u00e9s y que supuso enormes p\u00e9rdidas para este pa\u00eds), la cual<strong> ha sido objeto de mucha investigaci\u00f3n por c\u00f3mo puede llegar a condicionar el destino de quienes caen entre sus redes.<\/strong><\/span><\/p><h2><strong>Principios b\u00e1sicos de la falacia del costo hundido:<\/strong><\/h2><p><span style=\"font-weight: 400;\">La falacia del costo hundido es, quiz\u00e1, uno de los sesgos cognitivos m\u00e1s comunes en la vida de todo ser humano. Tambi\u00e9n se sabe que, en m\u00faltiples ocasiones, tiene <strong>consecuencias muy graves<\/strong> para quien incurre en \u00e9l (as\u00ed como para su entorno pr\u00f3ximo). <strong>La convergencia entre su frecuencia y su potencial perjuicio hacen de \u00e9l un objeto de gran inter\u00e9s para la psicolog\u00eda, la l\u00f3gica y hasta la econom\u00eda.<\/strong> Y, es que, <strong>aunque nos empe\u00f1emos en creer lo contrario, a veces nuestras decisiones distan de ser racionales y cabales.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Se entiende como costo hundido toda aquella <strong>inversi\u00f3n que,<\/strong> por circunstancias objetivas,<strong> se antoja como absolutamente irrecuperable.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Tal inversi\u00f3n puede ser comprendida en t\u00e9rminos temporales, como un desembolso importante o como la satisfacci\u00f3n de lo que otrora fuera percibido como una necesidad b\u00e1sica para la felicidad y\/o la autorrealizaci\u00f3n.<\/strong> As\u00ed pues, se incluye dentro de este concepto todo esfuerzo relevante del pasado para el que se ha diluido cualquier expectativa de r\u00e9dito, amortiguaci\u00f3n o compensaci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Se sabe, adem\u00e1s, que <strong>el aprecio que se tiene por aquello en lo que se invirti\u00f3<\/strong> (puede ser un proyecto laboral, una relaci\u00f3n de pareja, etc.) es directamente <strong>proporcional a la cantidad de esfuerzo personal que precis\u00f3, en t\u00e9rminos de apego emocional o expectativas de resultado.<\/strong> Y, a su vez, se conoce bien que <strong>cuanto mayor apego se tiene por cualquier cosa, m\u00e1s dif\u00edcil resulta<\/strong>\u00a0desprendernos de ella o abandonar los esfuerzos por mantenerla a flote. Todo lo que aqu\u00ed se rese\u00f1a es el <strong>cimiento sobre el que se erige la falacia del costo<\/strong> hundido (o sunk cost fallacy).<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">El <strong>problema principal<\/strong> de esta falacia<strong> reside en los procesos de toma de decisiones<\/strong> en que se encuentra implicada esa persona o proyecto al que se adscriben nuestros esfuerzos pasados,<strong> a veces, tit\u00e1nicos y constantes<\/strong>. Pese a que no exista la opci\u00f3n de recuperar la inversi\u00f3n que supusieron, continuamos teniendo presente lo pasado en el momento de asumir alternativas de cambio para la actualidad; ya que, <strong>solemos negamos a perder todo lo que en su d\u00eda cost\u00f3, o a liquidar las expectativas que anta\u00f1o nos motivaron a emprender lo que hoy dejar\u00edamos atr\u00e1s.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Con la incorporaci\u00f3n de la p\u00e9rdida, ubicada en el pasado y del todo irrecuperable, el proceso de toma de decisiones se ve condicionado por elementos ajenos a la racionalidad (entendida como el an\u00e1lisis sopesado de los beneficios e inconvenientes potenciales tanto a corto como a largo plazo). De esta forma, <strong>no se elegir\u00edan opciones orientadas a obtener cosas positivas<\/strong> (un trabajo mejor, una relaci\u00f3n que nos aporte m\u00e1s felicidad o simplemente el cese de alguna hemorragia econ\u00f3mica), <strong>sino que el prop\u00f3sito final ser\u00e1 evitar algo para lo que ciertamente ya es demasiado tarde.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Las <strong>consecuencias<\/strong> de esta falacia pueden ser realmente<strong> dram\u00e1ticas,<\/strong> y a menudo se hallan a la <strong>base de fracasos personales y descalabros econ\u00f3micos.<\/strong> De hecho, es un concepto que la econom\u00eda ha rescatado para entender lo que dormita tras las p\u00e9rdidas del patrimonio de sus clientes. A continuaci\u00f3n, <strong>veremos c\u00f3mo puede llevar a las personas a actuar, y por qu\u00e9 suele conducir a situaciones que no hacen m\u00e1s que ahondar en el problema.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">La falacia del costo hundido es un sesgo cognitivo dota de valor a una inversi\u00f3n personal relevante del pasado, e irrecuperable a todas luces, para mantener a flote un proyecto cuyas expectativas son muy desalentadoras. De este modo, <strong>se mantendr\u00eda el esfuerzo por la expectativa de recuperar lo entregado<\/strong> (dinero, tiempo, etc.) <strong>sin reparar en que realmente se trata de algo que nunca va a volver.<\/strong> En definitiva, una negativa a ceder ante una realidad amenazante por el temor que nos inspira asumir la p\u00e9rdida, y que <strong>puede acabar empeorando la situaci\u00f3n<\/strong> gravemente.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>La mayor parte de las personas hemos vivido en nuestra propia piel la dificultad para darnos por vencidos,<\/strong> para desistir en algo a pesar de que seamos conscientes de que es una causa perdida. Se trata, en realidad, de una manera nociva de<strong> insistir;<\/strong> que alberga la esperanza de que un golpe de suerte (o acertar con la tecla) cambie diametralmente la situaci\u00f3n y <strong>seamos capaces de enderezar el rumbo en un oc\u00e9ano cuyo oleaje amenaza con hundirnos bajo sus insondables profundidades.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">La falacia del costo hundido es un sesgo que <strong>nos impide desprendernos del pasado por el apego emocional que forjamos con \u00e9l,<\/strong> a pesar de que este no tenga ninguna resonancia para el presente. A menudo<strong> implica mantener todos los esfuerzos hacia algo que ya no nos reporta felicidad.<\/strong> Esto sucede as\u00ed porque pasamos a ser v\u00edctimas de una disonancia irresoluble: \u00abhe invertido mucho, todo cuanto ten\u00eda, en esto\u2026 no puedo abandonarlo ahora, pues a\u00fan no me ha reportado nada bueno\u00bb.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Algunos problemas de salud mental se forman alrededor de esta falacia,<\/strong> sobre todo el <strong>juego patol\u00f3gico<\/strong>. En estos casos, <strong>las conductas que se llevan a cabo<\/strong> (apuestas, partidas en alguna m\u00e1quina tragaperras, etc.)<strong> generan p\u00e9rdidas y conflictos interpersonales de inconmensurable magnitud, pero la persona afectada mantiene el h\u00e1bito porque ya ha \u00abperdido demasiado\u00bb y no se puede permitir \u00ababandonar su esfuerzo\u00bb, sin antes haber recuperado al menos un poco de su inversi\u00f3n.<\/strong> Obviamente, la consecuencia es que <strong>el problema se hace cada vez de peor pron\u00f3stico,<\/strong> despleg\u00e1ndose lo que se conoce como \u00abcaza\u00bb (pedir dinero a conocidos con el objetivo de recuperarse de las p\u00e9rdidas).<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, se ha descrito que esta falacia <strong>llega a afectarnos tambi\u00e9n cuando quien realiza los esfuerzos es un individuo al que admiramos o al que queremos.<\/strong> As\u00ed, <strong>si una persona a la que tenemos en alta estima nos solicita algo y no nos apetece, la mayor\u00eda de nosotros tender\u00e1 a ceder y acabar\u00e1 haci\u00e9ndolo<\/strong> (en compensaci\u00f3n a la inversi\u00f3n ajena, que no la propia). Se trata de una experiencia familiar para un porcentaje muy relevante de la poblaci\u00f3n general, y que supone la extensi\u00f3n de esta falacia del costo hundido a las<strong> dimensiones sociales.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el prop\u00f3sito de clarificar c\u00f3mo se expresa esta falacia o sesgo, veremos algunos ejemplos concretos sobre distintas formas que puede adoptar seg\u00fan lo que se ha referido previamente.<\/span><\/p><ul><li><h3><strong> Un proyecto arruinado<\/strong><\/h3><\/li><\/ul><p><span style=\"font-weight: 400;\">Felipe era joven, y como tal, ard\u00eda en deseos de labrar con sus propias manos un futuro en el que vivir plenamente. <strong>Durante muchos a\u00f1os compagin\u00f3 un trabajo<\/strong> (de fin de semana)<strong> con su formaci\u00f3n, ahorrando todo lo que resultaba posible para construir su propio negocio alg\u00fan d\u00eda.<\/strong> Cuando apenas acababa de posar sus manos sobre aquel diploma que tanto le cost\u00f3 conseguir, ya estaba fantaseando con la vida que siempre hab\u00eda deseado para s\u00ed, erigiendo castillos en el aire sobre c\u00f3mo ser\u00edan sus d\u00edas a partir de entonces.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Lamentablemente, Felipe todav\u00eda <strong>desconoc\u00eda que pese a tanta ilusi\u00f3n, su proyecto iba a ser un fracaso que le llevar\u00eda a perder todo lo que hab\u00eda ahorrado durante su juventud.<\/strong> Ya hab\u00eda transcurrido m\u00e1s de un a\u00f1o, y las p\u00e9rdidas de su restaurante iban aumentando de una forma salvaje, sin indicio alguno de que la situaci\u00f3n pudiera llegar a cambiar. Pese a ello, y dado que hab\u00eda invertido demasiado en la apertura, <strong>decidi\u00f3 pedir dinero a algunas personas de su confianza con la esperanza de remontar en el futuro.<\/strong><\/span><\/p><ul><li><h3><strong> \u00bfHacia d\u00f3nde vamos?<\/strong><\/h3><\/li><\/ul><p><span style=\"font-weight: 400;\">Vanessa y Miguel llevan juntos diez a\u00f1os, y en ese tiempo hab\u00edan atravesado por todo tipo de situaciones. Tumbada sobre una fr\u00eda cama, apreciando la oscuridad que se escurr\u00eda en el techo de la habitaci\u00f3n, ella meditaba sobre su vida junto a \u00e9l.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Los primeros a\u00f1os fueron quiz\u00e1 los m\u00e1s dif\u00edciles, pues su familia no aceptaba al hombre que hab\u00eda elegido como su pareja, y luch\u00f3 contra viento y marea por mantenerse a su lado en el peor de todos los escenarios posibles.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a ello, <strong>recuerda aquel per\u00edodo como una aventura en la que aprendi\u00f3 mucho sobre qu\u00e9 era la vida verdaderamente.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">El sonido de los grillos llegaba a sus o\u00eddos, en aquella noche que parec\u00eda eterna. Y es que ya no le quer\u00eda,<strong> en realidad hac\u00eda al menos cinco a\u00f1os que no sent\u00eda lo mismo.<\/strong> Esperaba que la luz de la ma\u00f1ana trajera consigo la fuerza que necesitaba para articular las palabras que los llevar\u00edan al final del camino compartido.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya no le hac\u00eda feliz, pero <strong>se negaba a creer que una historia como la suya muriera de una manera tan mundana y tan triste.<\/strong> Hab\u00edan pasado tanto tiempo el uno junto al otro\u2026 estaba hecha un amasijo de dudas. Una noche m\u00e1s, como tantas otras antes.<\/span><\/p><ul><li><h3><strong> Un pastel con mala pinta<\/strong><\/h3><\/li><\/ul><p><span style=\"font-weight: 400;\">Era un domingo por la tarde. Al igual que otras veces en el pasado, la abuela Carlota trajo de postre lo que anta\u00f1o fuera un fant\u00e1stico pastel de zanahoria. No en vano, era <strong>una mujer que se hab\u00eda hecho muy conocida por una receta cuyo nacimiento se remontaba a tiempos que ya solo ella pod\u00eda recordar.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Y, es que, <strong>los a\u00f1os empezaban a acumularse en su pelo nevado, y se adentraba por desgracia en el invierno de su vida.<\/strong> Pero en ese momento, bajo la luz de una tarde moribunda de oto\u00f1o, e<strong>l ritual familiar iba a dar comienzo. Era lo \u00fanico importante.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">La sonrisa en su rostro era tal y como siempre hab\u00eda sido, al igual que el adem\u00e1n teatral con el que mostraba su excelsa creaci\u00f3n. <strong>En aquel d\u00eda,<\/strong> no obstante, l<strong>o que todos esperaban con desmedida expectaci\u00f3n se convirti\u00f3 en el m\u00e1s inesperado de los horrores:<\/strong> aquello no era el pastel de la abuela, sino una masa informe de aspecto peligroso para la salud, que emit\u00eda un extra\u00f1o olor que de inmediato hizo escapar al perro entre lastimeros sollozos de p\u00e1nico.<\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Se hizo el silencio. Todos se miraron primero, y a la abuela justo despu\u00e9s, con su sonrisa en el rostro. La sonrisa de siempre.<strong> \u00ab\u00a1Qu\u00e9 buena pinta!\u00bb minti\u00f3 alguien en alg\u00fan lugar. Con las manos temblorosas y el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o, temiendo que aquello fuera \u00abvenenoso\u00bb, todos engulleron la generosa raci\u00f3n acostumbrada.<\/strong><\/span><\/p><p><span style=\"font-weight: 400;\">Y, es que la mujer, <strong>que siempre lo dio todo y hab\u00eda madrugado para preparar con cari\u00f1o la comida, lo merec\u00eda y mucho.<\/strong><\/span><\/p><p><b>Despu\u00e9s de la pregunta y antes de piensa en ti<\/b><\/p><p><b>Tambi\u00e9n puedes consultar otras<\/b><a href=\"http:\/\/mentorday.es\/wikitips\/category\/desarrollo-personal-competencia-emprendedora\/mentoring\/\"><b> TIPs relacionadas.<\/b><\/a><\/p><p><b>Aprende m\u00e1s sobre mentoring descarg\u00e1ndote gratis este<\/b><a href=\"https:\/\/mentorday.es\/ebook-mentoring\/\"><b> EBOOK.<\/b><\/a><b>\u00a0\u00a0<\/b><\/p><ul><li aria-level=\"1\"><b>\u00bfQuieres ayudar a un emprendedor compartiendo tu experiencia como MENTOR?,<\/b><a href=\"https:\/\/mentorday.es\/ser-mentor\/\"><b> acred\u00edtate ya.<\/b><\/a><\/li><li aria-level=\"1\"><b>\u00bfEres un emprendedor? 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