¿ME PUEDEN COPIAR LA IDEA? ¡COMPÁRTELA AL MÁXIMO!
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¿ME PUEDEN COPIAR LA IDEA? ¡COMPÁRTELA AL MÁXIMO!

Acelera tu empresa con estos consejos sobre «¿Me pueden copiar la idea?. ¡Compártela al máximo!». ¡Analiza y descubre esta TIP!

Millones de personas tienen cada día ideas de negocio y pocas, muy pocas, de ellas llegan a convertirse en empresas. Y menos aún en empresas viables y sostenibles y no digamos ya en empresas en las que un inversor esté dispuesto a invertir… sólo el 0,0000000001%  de las ideas tienen éxito.

Te proponemos que recorras un camino apasionante en el desarrollo de tu negocio cubriendo una serie de etapas que denominamos sprints. Cada día del programa es un sprint diferente. Tienes por delante un montón de cosas en las que pensar, mucha información que obtener y muchas decisiones que tomar. Es un camino que va exigir lo mejor de ti y de tus capacidades. Te hablamos obviamente de nuestro programa de Aceleración. ¡Así que vamos allá!

De lo dicho hasta ahora es fácil deducir que el primer paso es preguntarte si realmente vale la pena perseguir esa idea que bulle en tu cabeza; si de verdad podemos convertirla en  una oportunidad de negocio, y si merece dedicarle el tiempo, el esfuerzo y el dinero, así como las preocupaciones y desvelos, que van a ser necesarios para desarrollarla.

Dicen que el que tiene una idea tiene un tesoro, pero un tesoro inútil en sí mismo. Las grandes ideas de negocio no sólo necesitan alas, sino también tren de aterrizaje.

En internet hay ideas de negocio de sobra, al alcance de todo el mundo. Cualquier idea puede que ya la hayan tenido antes miles de personas en cualquier parte del mundo. Sin ir más lejos, en el evento de networking que organizamos todos los meses puedes escuchar muchísimas buenas ideas ¡¡¡inscríbete ya!!!

Lo fundamental ahora es tener un proyecto de empresa, cuanto más definido, sólido y contrastado mejor.

Los inversores pasan de las ideas, las valoran muy poco y buscan un proyecto que demuestre que estamos ante una verdadera oportunidad, y que explique cómo ponerlo en práctica. 

Algunos consejos más: 

No te aferres a tu idea. Sé pragmático e identifica la oportunidad y optimizarla. 

Comparte tu idea, no la escondas como un tesoro inútil. Recuerda a Gollum y analiza esta frase: «Es cierto que quien tiene una idea tiene un tesoro, así que es mejor que te lo quedes para ti y que lo disfrutes» ¡Error!

No seas uno de esos muchos emprendedores excesivamente precavidos, generalmente novatos, que acaban siempre solos en una roca o en una cueva perdida, acariciando y sacando brillo a su idea, pero sin ponerse nunca en acción ni, por supuesto, encontrar apoyo alguno.

Es mucho mejor contar las ideas que guardarlas en un cajón. Recuerda que el individualismo excesivo suele conducir al  fracaso. Si alguien copia una idea es porque esta es buena pero es en tu aportación, en tu forma de ponerla en marcha, en su ejecución es donde radica el éxito.

Por el contrario, cualquier otro emprendedor que no recele de su idea, que manifieste mayor apertura hacia sus clientes, socios, proveedores, consejeros e inversores tendrá muchas más posibilidades de éxito porque sabrá en todo  momento cómo puede afinar su idea, corregir errores y en definitiva optimizar su proyecto.

La mejor manera de comprobar la viabilidad de una idea consiste en ponerla en práctica Hasta este momento  no sabes cuán cercana o alejada está tu idea de la realidad. Lo primero por tanto es saber si los potenciales clientes valoran con la misma intensidad y claridad que tú la solución a sus problemas y necesidades que les ofreces.

Es muy raro que de entrada haya una sintonía total entre idea y cliente. 

Pueden ocurrir varias cosas:

La primera sorpresa que se suele llevar el emprendedor es descubrir que su idea «genial» no lo es tanto a ojos de sus posibles clientes. 

Podemos descubrir incluso que ni siquiera tengan el problema o la necesidad a solucionar que habíamos supuesto. Este es el principal motivo de fracaso de las nuevas empresas. Aún teniéndolos, puede que la solución planteada no sea bien valorada. 

Ninguna de estas circunstancias debe llevarnos al desánimo. Antes al contrario el buen emprendedor aprende de sus errores y lo primero que hay que identificar son las causas que pueden radicar en distintas instancias:  

La propia idea presenta errores, carencias o defectos que podemos corregir.

Puede ser que sea el emprendedor quien tiene carencias importantes en su formación (ver TIP formación necesaria para un emprendedor). Carencias de las que es posible que no sea ni siquiera consciente.

Por eso, cuanto antes dejes que otras personas puedan conocer tu idea y puedan ayudarte, más probabilidades tendrás de evitar errores más o menos serios.

El emprendedor necesita aliados y cuanto antes lo reconozca antes obtendrá ayuda. Así que sigue este consejo de William C. Stone:

«Dile a todos lo que quieres hacer y alguien querrá ayudarte a hacerlo».

Los emprendedores de verdad sienten pasión por su idea y se caracterizan, entre otras cosas, porque hablan de ella por los codos a todo el mundo. Les puede el entusiasmo. A alguno he tenido que preguntarle: «¿De verdad era necesario contarle al taxista la esencia de tu negocio o que ayer tuviste la primera venta?». Excesos aparte, no sólo es natural sino también conveniente contarle tu idea a todo el mundo, abrirte por completo y recibir feedback.

Cuando expones tu idea a inversores, es posible que sea el decimotercero el que valore el proyecto y lo considere viable e “invertible”. De más está que te diga que no hay que hacer como el emprendedor Gollum que exige al inversor que firme un contrato de confidencialidad. ¡Esto es un error garrafal!

Otra consideración en torno a la inutilidad de esconder tu idea: Vivimos en la era de internet en la que no todo está inventado, pero todo está intentado. En el mundo digital no puedes hacer nada para que no te roben una idea. Si tiene algún interés te la van a robar, y si no lo hacen es que no vale para nada.

La gente no es proactiva y, aunque lo sea, en los negocios nadie quiere ideas no contrastadas. De hecho, conviene que el emprendedor sepa de entrada que un alto porcentaje de las personas que conozcan su idea pensarán que es estúpida. Otros, con suerte, la entenderán  y considerarán que es interesante.

Nadie suele estar mano sobre mano esperando que un emprendedor incauto le cuente su idea para copiársela. «Vale, de acuerdo, pero ¿y si pese a todo me la roban?».

Pues tampoco pasa nada. La idea de Zara no es nada innovadora ni brillante en sí misma: vender ropa de calidad aceptable, con buen diseño, a precios bajos. Si Amancio Ortega te la hubiera contado antes de abrir su primera tienda, lo más probable es que hubieras dicho: «Muy bien. ¿Tienes alguna otra idea?». Nadie hubiera salido corriendo como loco a robársela para convertirse en el hombre más rico de España. Y, de hacerlo, casi con toda seguridad, hubiera fracasado.

Zara seguiría siendo Zara, porque lo que importa en su apuesta no es la idea de base, sino la ejecución, el modelo de negocio y su extraordinaria capacidad de adaptación casi en tiempo real a las demandas de los clientes. Para ello, Zara ha optimizado todos sus procesos. Además renovó el  concepto de colección y tener en cada tienda lo que los clientes van a comprar.

No quiere decir esto, por supuesto, que al contar tu idea a cualquiera tengas que explicarle absolutamente todo, hasta el último detalle. Si crees, por ejemplo, que el secreto de tu inminente éxito va a ser que puedes conseguir un trato muy privilegiado por parte de un proveedor estratégico, no tienes que decirle a nadie quién es ese proveedor y cómo puede conseguir un trato igual o mejor que el tuyo.

Contar una idea la hace mejor. Es como la piedra que fricciona con otras en el lecho de un río hasta que deja de ser una piedra y se convierte en un canto rodado.

APLICA ESTE TIP EN TU PROYECTO

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Ahora que deberías de haberte quitado el miedo a que te copien, reflexiona sobre esta pregunta:

  • ¿Quién crees que puede copiar una idea de negocio tuya y ejecutar un proyecto que te haga la competencia?

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